Dojo

Dojo Abumi se encuentra en el barrio de la Unión de Montevideo y en la actualidad es la central de IFK Kyokushin Uruguay. Se dictan clases para niños, adolescentes y adultos sean practicantes expertos o recién iniciando en el camino del Karate.

"Mil días de entrenamiento un principiante, Diez mil días de entrenamiento un maestro"

Karate

Si bien el Karate es un arte marcial que tiene mucho tiempo, recién a principios del siglo 20 se comenzó a difundir por el mundo. El Karate Kyokushin nace en japón en la década de los 60 fundando por Sosai Mas Oyama y hoy es uno de los estilos más practicados en el mundo.

Sosai Mas Oyama nació el 12 de julio de 1923 en Wa-Ryong-Ri Yong-chi-Myon Chul Na Do, Corea del Sur. Su nombre de nacimiento Choi Young-Eui , pero cuando emigró a Japón adoptó el nombre japonés Oyama Masutatsu, que es una transliteración de 'Baedal' . 'Baedal' fue un antiguo reino coreano conocido en Japón en aquellos tiempos como "Antiguo Choseon". 'Masutatsu' también puede pronunciarse 'baitatsu' en Japonés. Fue enviado a Manchuria para vivir en la granja de su hermana, debido a su rebeldía y a las continuas peleas con su padre, quien era considerado como líder de su comunidad, pero quien bebía mucho y golpeaba a su madre. A los 9 años empezó a estudiar una expresión sureña del arte marcial chino del chuan fa (el camino del puño o kempo, en japonés) o kung fu / wu shu. A la edad de 12 años volvió a Corea donde continuó su entrenamiento en artes marciales chinas. Más adelante viajó al Japón, a la ciudad de Tokio para convertirse en piloto, lo que no logró. Durante este tiempo empezó su instrucción en Boxeo occidental, lucha olímpica y Judo. Un día tras observar a unos estudiantes que estaban entrenando Karate, se interesó y fue a entrenar en este dojo, era la clase del maestro Gichin Funakoshi en la Universidad de Takushoku, donde él aprendió el estilo Shotokan de karate. Oyama, considerò al maestro Funakoshi, como la persona que le enseño la diferencia entre ser un peleador y llegar a ser un guerrero del Budo. Su progreso en su entrenamiento fue muy impresionante, a los 17 años él era ya un Segundo Dan, y a los 20 obtuvo el Cuarto Dan. Durante este tiempo se interesó seriamente en el Judo, alcanzando también el grado de Cuarto Dan. En este tiempo entró el Dai Nihon Butokukai, una academia de entrenamiento para el Ejército Imperial Japonés, que se especializaba en la guerra anti-guerrilla, el espionaje, el combate cuerpo a cuerpo, y con armas de fuego. Oyama estuvo 2 años en esta organización dentro del grupo de Nagano que se disolvió con la llegada de los países aliados al Japón, al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Posteriormente continuó su entrenamiento bajo la dirección de So Nei Chu, quien también era un ciudadano Coreano (de la misma provincia de Oyama) radicado en Japón, el cual era experto en el estilo Goju Ryu y discípulo del fundador del estilo en Japón, el maestro Chojun Miyagi. Fue él quien incentivó a Oyama a emprender su retiro a las montañas para fortalecer sus habilidades técnicas y templar su espíritu. Fue acompañado por uno de sus propios estudiantes, pero después de seis meses de aislamiento, el estudiante huyó secretamente durante la noche. Oyama tuvo que continuar solo su vigoroso entrenamiento que llegó a ser aún más duro debido a la soledad. Fue en esos momentos que sintió deseos irresistibles de abandonar su entrenamiento y regresar a la civilización. Al saber esto el Maestro So Nei Chu le envío una carta a Sosai Oyama diciéndole que se afeitara una de sus cejas para suprimir su urgencia por regresar, debido a que esto le provocaría mucha vergüenza (dentro de la cultura oriental), y por supuesto que a Oyama no le gustaría que nadie lo viera bajo esas condiciones. Esto, junto con otras conmovedoras palabras lo convencieron para continuar con su entrenamiento, decidido a llegar a ser el más poderoso karateka en Japón, finalizó su entrenamiento después que 18 meses en las montañas. Unos meses más tarde en 1947, después de volver a la civilización, probó sus habilidades en la división de Karate en el primer Campeonato Nacional de Artes Marciales, del Japón en la categoría sin peso; torneo del cual salió campeón. Sin embargo, él sentía aún un gran vacío en su vida debido a que no había completado los 3 años de aislamiento en las montañas. Bajo estas circunstancias decidió dedicar su vida completamente al karate, fue así como comenzó otra vez su aislamiento de la sociedad, esta vez escogió la montaña de Kiyozumi localizada en la Prefectura de Chiba. Él escogió este sitio por su ambiente y su paisaje, los cuales producían un levantamiento espiritual. Desde entonces su entrenamiento llegó a ser extremadamente riguroso, 12 horas al día, siete días a la semana, no dejaba días de descanso. Su entrenamiento consistía en sentarse a meditar bajo las frías aguas de las cascadas, luchando con animales salvajes, rompiendo árboles y piedras del río con sus manos, usado los árboles como makiwara / superficie para golpeo, saltando sobre las plantas de lino, a medida que éstas crecían varios cientos de veces todos los días. En su entrenamiento diario incluyó también un período de estudio de los antiguos textos clásicos de las artes marciales basados en la filosofía Zen, y los escritos del famoso guerrero samurai Miyamoto Musashi. Oyama estructuró y perfeccionó no solamente un método de Karate propio, sino que también acondicionó su propia mente y cuerpo. Después de dieciocho meses de riguroso entrenamiento bajó de la montaña, completamente seguro de sí mismo, y sintiéndose capaz de tomar total control de su vida. En 1950, Sosai (o el fundador) Masutatsu Oyama comenzó a probar su poder combatiendo con toros. En total, él luchó con 52 toros, tres de lo cuales murieron instantáneamente, y 49 fueron despojados de sus cuernos utilizando un golpe de mano sable ejecutado con el borde de la mano o (Shuto). En 1957, a la edad de 34, casi perdió su vida en México, cuando un toro le alcanzó a cornear, pero a pesar de los pronósticos de los médicos se recuperó. En 1952, viajó por un año a Estados Unidos, demostrando su estilo de karate en vivo en la televisión nacional. Durante los años subsiguientes, Oyama aceptó todos desafíos que le presentaron, llegando a combatir con 270 diferentes luchadores, boxeadores y peleadores. La mayoría de éstos combates los ganó de un solo golpe de puño. Los combates nunca duraban más de tres minutos, y la mayoría duró no más de unos pocos segundos. Oyama llegó a ser conocido como "Godhand", una manifestación viva de una máxima de los guerreros japoneses "Ichi geki, Hissatsu", o ,"Un golpe, una muerte". Esta máxima representaba lo que el perseguía primeramente en las técnicas de Karate. Las técnicas complicadas de golpeo con pies eran secundarias para el (sin embargo también fue conocido por sus poderosas patadas altas). En 1953, Sosai Oyama abrió su primera sala de entrenamiento en el camino del karate, o dojo, este era un sitio cubierto de césped en Mejiro, (Tokio). En 1956, el primer Dojo verdaderamente oficial se abrió en un local ubicado atrás de la Universidad de Rikkyo. En 1957, ya habían 700 miembros, a pesar del alto porcentaje de abandono debido a la dureza del entrenamiento. Los estudiantes de Oyama consideraban seriamente la práctica del combate libre o kumite. En ese entonces, se tenían muy pocas restricciones, atacar la cabeza era común, generalmente con los pies, con el talón de las palmas de las manos o con los puños. Los agarres, luxaciones y lanzamientos eran también comunes en sus prácticas, así como el manejo de las armas tradicionales del Kobudo de Okinawa. Fue a raíz de un incidente en su vida personal, siendo atacado por un agresor armado con un cuchillo, cuando Oyama decidiría unos meses después prohibir los golpes a la cabeza o rostro en sus entrenamientos. El agresor que atacó a Oyama resultó gravemente herido por un golpe que le fracturó el cráneo. La técnica empleada fue el Uraken. Tras el suceso, Oyama fue detenido y encarcelado un tiempo acusado de Homicidio Involuntario. Desde ese momento, al regresar a sus entrenamientos, prohibiría tajantemente golpear de hombros para arriba en los kumite, aún llevando protecciones en las manos. En los años 60 y 70, la práctica se dirigió más hacia la parte deportiva tras la visita del maestro Oyama a Tailandia. Del antiguo arte y deporte de contacto del Muay Thai, Oyama trajo las patadas bajas con el hueso tibial, y algunas técnicas de golpeo con las rodillas. Tras un incidente más adelante en Japón, donde Oyama en un acto de legítima defensa dio muerte a un atacante con un puñal, mediante un golpe tipo "uraken". Decidió seguir con el contacto pleno, pero evitando golpear la cabeza o el rostro con el puño, o la mano abierta. Así, el Karate Kyokushinkai tomó el formato de hoy día en el que prevalecen las distancias cortas, los puñetazos al tronco, los rodillazos y las patadas altas en los combates. Así como la práctica de rompimientos y de las formas tradicionales o kata, en su aspecto tradicional.

Sensei

Sensei es la terminología Japonesa para referirse al maestro. Sensei Germán Carballo es un maestro de la IFK International Federation of Karate y su representante para nuestro país.

Sensei Germán Carballo comenzó a entrenar Karate en 1988, para diciembre de 1996 alcanza su grado de Kuro Obi (cinta negra). Si bien cumplió el roll de instructor durante varios años, desde el año 2009 que fundó el Dojo Estribo lo hace de forma activa. Actualmente tiene el grado de YONDAN (4°Dan) y es representante para Uruguay de la I.F.K. Además de haber competido a lo largo de su carrera en diferentes modalidades, Ha sido parte de la delegación nacional (como competidor, referee y coach) que nos ha representando a nivel Internacional en competencias Sudamericanas y Mundiales. Sensei Germán Carballo ejerció como Presidente de la A.K.K.U. Actualemente se desempeña como Director Técnico además de ser el director de Abumi Dojo.

niños y niñas

Clases Infantiles.

Clases para niños y niñas a partir de los 6 años. ¿Por qué es recomendable que los niños practiquen Karate?

1 - Estimula la coordinación y el equilibrio a través de una serie de ejercicios que mejoran la postura y los movimientos.

2 - Acorta la velocidad de reacción y el tiempo de ejecución, una habilidad que no solo es útil en el plano físico sino también intelectual.

3 - Favorece una respiración adecuada y contribuye a regular el ritmo cardiaco. De hecho, a menudo los especialistas recomienda la práctica de kárate para complementar el tratamiento médico de los problemas respiratorios y cardiacos.

4 -Potencia la orientación espacio-temporal y las habilidades viso-motoras, permitiendo que el niño esté más centrado en el presente y más atento a su entorno.

5 -Desarrolla las habilidades motoras, a la vez que estimula la flexibilidad muscular. De esta forma estimula el crecimiento y ayuda a prevenir la aparición de trastornos osteomusculares.

6 -Permite descargar el exceso de energía y potencia la concentración, por lo que resulta muy eficaz en los niños que tienen dificultades de atención.

7 -Fortalece la autoconfianza, la autoestima y la seguridad, tres cualidades esenciales para que el niño pueda hacerle frente al acoso escolar.

8 -Estimula el autocontrol y el autoconocimiento, permitiendo que el niño regule mejor sus emociones y mantenga bajo control su impulsividad.

9 -Ayuda a desarrollar valores positivos como la responsabilidad, la tolerancia y el compañerismo.

10 -Estimula la capacidad para resolver conflictos de manera pacífica, una habilidad que resulta muy útil para la integración social del niño.

11 -Enseña a conectar la mente y el cuerpo a través del autoconocimiento y la autoexploración.

12 -Educa al niño en una fuerte disciplina y respeto por los demás, cualidades que le permitirán ser mejor persona.

adultos

Clases para adolescentes y adultos

Clases dirigidas para adolescentes y adultos de todos los niveles, sin importar su edad o condición física.

Algunos de sus principales beneficios al finalizar la jornada laboral, de estudios o de tareas generales son:

- Excelente antídoto para enfermedades cardíacas: aumenta la capacidad vascular y el libre tránsito sanguíneo.

- Evita la obesidad y si ya la tienes, podrías combatirla mediante esta disciplina.

- Mejora la resistencia.

- Maneja el estrés diario.

- Fortalece el sistema muscular.

- Fortalece el sistema nervioso y aumenta la capacidad de memoria.

- Se incrementa el autocontrol y la disciplina emocional.

- Autoestima elevada: ¡Que nada te detenga!

- Podrás canalizar la agresividad y manejar los estados de irritabilidad